sábado, 8 de mayo de 2021

Gabriel Celaya



Despedida
Quizás, cuando me muera,
dirán: Era un poeta.
Y el mundo, siempre bello, brillará sin conciencia.
Quizás tú no recuerdes
quién fui, mas en ti suenen
los anónimos versos que un día puse en ciernes.
Quizás no quede nada
de mí, ni una palabra,
ni una de estas palabras que hoy sueño en el mañana.
Pero visto o no visto,
pero dicho o no dicho,
yo estaré en vuestra sombra, ¡oh hermosamente vivos!
Yo seguiré siguiendo,
yo seguiré muriendo,
seré, no sé bien cómo, parte del gran concierto.

- Luis García Montero -



( ... ) Tú me llamas, amor, yo cojo un taxi,
cruzo la desmedida realidad
de febrero por verte,
el mundo transitorio que me ofrece
un asiento de atrás,
su refugiada bóveda de sueños,
luces intermitentes como conversaciones,
letreros encendidos en la brisa,
que no son el destino,
pero que están escritos encima de nosotros.   

• Laura Gómez Recas •

 


DEL RECUERDO


Siempre que detona su misterio
la respiración se torna sinuosa,
como un viento sesgado
que arrastra bajo lluvia su lamento.
No suele ser noticia
el corrimiento de una falla bajo el alma,
o la superflua inclinación de la memoria.
En el silencio de la noche
se atempera la angustia
y se encienden los recuerdos,
como un fluido canto
que refugia de la muerte a los oídos.

Mar Blanco

 


Cuando te acerques a mi
No me mires
Con filtros
Ni me elijas
por secciones
No me quieras recortada
-aunque eso esté de moda-
Por mucho que me quites y me pongas
Soy quien soy...
Y soy una mujer completa.

viernes, 7 de mayo de 2021

Mario Benedetti

 



No te salves

No te salves

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Carmen Camacho

 



MORIR DE PIE


A las maniquíes
seres raptados de un instante de la vida
se nos nota cansadas
tristes
tensas
aburridas
de vestir a la última
de hacer como si-
de poner la mueca de estar
de vuelta
de morir de lo nuestro
disimularlo
y seguir de pie
en las interminables tardes
de los domingos

jueves, 6 de mayo de 2021

Antonio Praena

 


Antonio Praena (Purullena, Granada, 1973) ha publicado los libros Humo verde, Poemas para mi hermana, Actos de amor, Yo he querido ser grúa muchas veces e Historia de un alma. Ha recibido, entre otros, los premios Jaime Gil de Biedma, Tiflos, José Hierro, el de la Crítica Andaluza y el Valenciano de la Crítica. Es profesor de la Facultad de Teología de Valencia, de Domuni Université y del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Valencia.

El 17 de abril de 2020 fallecía, a sus 48 años de edad, el amigo del poeta. Este libro habla con él. Su muerte revela una resurrección y transforma la poesía en un compromiso hacia todos los suyos, que ahora ya son todas las criaturas.

Para el poeta, vivir y agradecer son lo mismo. Y la poesía, la manera de hacerlos lenguaje, existencia hablada. Más allá de una poética de la alteridad, este libro aúna vida y voz en un encuentro cósmico que abraza lo infinito cada vez que entregamos el corazón a un ser humano en su cotidianidad más humilde. El estilo de Cuerpos de Cristo consiste en un modo de escucharos, hablaros y ser vuestro. Abrazaros en la libertad del lenguaje, que es misterio.



QUÉ

No importa lo que quise, lo que pensaba, lo que creo.
Ninguna idea mía le ha otorgado
—ni ahora puede otorgarme—
un ápice real a quien la piensa.
Más bien es una especie de ignorancia
—no podemos dudar de la ignorancia—
la que nos dicta entre los dedos
de quien golpea ese poema
—da igual si es su poema o el poema de nadie—
en el que soy un personaje secundario.
Ser secundario es lo que importa:
qué pude hacer por ti,
qué no hice,
por qué mi texto continúa
mientras que a ti
te han sacado de escena y del teatro.
No me envíes razón, dame el sentido:
qué puedo hacer ahora por los tuyos
que son todos.