sábado, 25 de noviembre de 2017

Pedro Javier Martín Pedrós






A todas la mujeres asesinadas
por los que jamás sintieron el significado
del verbo amar.






Han llamado a la puerta
de mis entrañas
para decirme que te fuiste
demasiado pronto
para siempre.
Nunca te llores a ti misma,
nunca te lamentes ante tu dolor,
agarra con fuerza tus silencios
y échalos a volar
hacia los caminos de la esperanza.
¿Sabes?, aún existen manos
limpias, abiertas,
dispuestas a curar tus cicatrices.
Créeme, guarda un espacio
en tu jardín interior
para la dulzura.
A ti, mujer anónima,
mujer especial,
te dejo mi canasto
lleno de caricias.

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