lunes, 8 de enero de 2018
Blanca Andreu
Hasta nosotros la infancia de los metales raros...
Corónate, juventud, de una hoja más aguda
Saint-John Perse
Hasta nosotros la infancia de los metales raros,
la muchedumbre de la plata que nos pudre en su espuma,
su larga espuma larga como una cinta que naciera en un
cuaderno de Back el Joven
Y viniera a morir aquí,
en las aves que anidan en los discos,
mientras Rainer María ya no es tan joven como en la
página 38,
no es ni siquiera un joven muerto,
un infante difunto sin pavana,
y yo lo sé,
y no desfallecemos entre sexos cerrados como libros
cerrados,
pero desfallecemos,
yo me desmayo,
tú te desvaneces,
él siente un ligero mareo sin llegar a la náusea
escrita o no escrita.
Ay, bostezamos ante tazas de azul de metileno,
aspiramos con aire distante el amoníaco,
nos hastiamos frente al alto sonido del vitriolo,
nos coronamos de veronal,
pues no encontramos hoja más aguda.
Mi hermano busca el cetro de mil alas de Heliogábalo,
aquellos niños prefieren la tiara papel,
y estos pequeños cíclopes enfermos del pulmón
que bajan de autobuses o de la marihuana,
y son hermosos como hermafroditas,
se coronan con cipreses de silos color vino:
no han encontrado un árbol más agudo.
Pero qué más da, el vaivén de sus cuerpos es vano y
terrible,
y en absoluto excesiva la droga seria que se teje en la
sangre,
las inyecciones de grave savia,
el hierro y el mercurio en las arterias haciendo de
armadura y filtro,
el casco negro y la zarza negra de ningún caballero andante.
Como en mi medieval historia,
cuando ardían las piedras colegiales
para las brechas en la frente
y el cuerpo me dotaba de opio recién nacido,
la hora propia nos confunde,
nos hace himnos o hijos del antiguo caballo mitológico
y de una niña triste con la vena extendida,
de una aguja levantada por nieve increíble,
por amarillo de palomas persas:
hablemos de los caballos padres,
hagamos alusión a los cascos secretos que nos darán la paz
y a las bridas ningunas,
a las futuras crines delicadamente angustiadas,
hablemos de los caballos padres que nos traerán la
muerte y de la luna de anfetamina,
hablemos de la vena madre que nos traerá la dicha del fin,
hablemos de la virgen bebida extrema,
no hablemos sino del litoral y las vertientes de la locura
que posee a los hombres en los parques y ordena,
sino del puñalito que coronará la arteria coronaria como
diadema suma
con la hoja infantil del metal más raro y más agudo del
mundo.
"De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall"1980
sábado, 6 de enero de 2018
Ramón Llanes.
PARA LA VIDA
Ayer no estaba para amar,
hoy me cansan los ruidos,
mañana te perseguiré en una telaraña
y bailaremos
a compás de viento
en la soledad de nuestra aventura.
Iremos frágiles al convite
deseando el calima y los besos
en aquella simbólica verdad que nos hicimos
para entendernos
o en la otra pasión hundida en el alma
o en el roce
o en la lágrima
o en nosotros mismos quemados
en nuestro propio fuego.
Iremos a la vida a encontrarnos
y escanciar juntos un beso.
Me gusta arriesgar contigo la esperanza.
viernes, 5 de enero de 2018
Alfonso Brezmes
DOS SE DICEN
Así como la noche lleva el díaadormecido en su vientre de plomo,
y es el día a la noche su posada,
así mi corazón contiene el tuyo
y a su vez por el tuyo es contenido,
como un juego de espejos enfrentados
que dibujan un túnel en el tiempo
por donde dos se buscan sin saberse,
y al mirarse uno al otro multiplican
sus rostros hasta no poder mirarse,
y entonces han de verse con palabras,
asidos a los bordes de un abismo
en cuyo fondo oscuro está el silencio,
mientras la noche, afuera, ya es de día.
Carmen Sánchez Gaia
Emprender un viaje,
alejarte del nido,
abrazar la soledad
sin cinturón
de afectos cercanos.
Nunca he llorado el desarraigo
de los míos,
siempre me he sentido
de otros sitios
sabiendo de dónde soy.
Lo creado que forma parte
del hueco primigenio,
luego la vida sigue
y nos engulle.
En el camino avanzamos
de uno en uno,
y al final
estamos solos.
de uno en uno,
y al final
estamos solos.
jueves, 4 de enero de 2018
Carmen Martagón ©
Las uvas del Nuevo Año
Te envío con mi cariño
las uvas para tus sueños,
un sueño para vivirlo,
la vida para sentirla
y un millón de sentimientos.
Te envío con mi cariño
las burbujas de mi copa,
un brindis por un te quiero,
y el beso del año nuevo,
que se derrite en tu boca.
Te envío desde mi casa,
un abrazo de esperanza,
el tiempo que ya no tengo,
todo lo bueno que encuentres
sin ponerlo en la balanza.
Carmen Martagón ©
las burbujas de mi copa,
un brindis por un te quiero,
y el beso del año nuevo,
que se derrite en tu boca.
Te envío desde mi casa,
un abrazo de esperanza,
el tiempo que ya no tengo,
todo lo bueno que encuentres
sin ponerlo en la balanza.
Carmen Martagón ©
Las uvas del Nuevo Año
Te envío con mi cariño
las uvas para tus sueños,
un sueño para vivirlo,
la vida para sentirla
y un millón de sentimientos.
Te envío con mi cariño
las uvas para tus sueños,
un sueño para vivirlo,
la vida para sentirla
y un millón de sentimientos.
Te envío con mi cariño
las burbujas de mi copa,
un brindis por un te quiero,
y el beso del año nuevo,
que se derrite en tu boca.
Te envío desde mi casa,
un abrazo de esperanza,
el tiempo que ya no tengo,
todo lo bueno que encuentres
sin ponerlo en la balanza.
las burbujas de mi copa,
un brindis por un te quiero,
y el beso del año nuevo,
que se derrite en tu boca.
Te envío desde mi casa,
un abrazo de esperanza,
el tiempo que ya no tengo,
todo lo bueno que encuentres
sin ponerlo en la balanza.
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