domingo, 7 de junio de 2020

Rosario Castellanos

 

5 poemas de Rosario Castellanos - Zenda



Meditación en el umbral



«La soledad trazó su paisaje de escombros.
La desnudez hostil es su cifra ante el hombre…»

RC

Mi recuerdo a la poeta mexicana, en el aniversario de su nacimiento.

«Meditación en el umbral»

No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.

Ni concluir las leyes geométricas, contando
las vigas de la celda de castigo
como lo hizo Sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.

Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.

Otro modo de ser humano y libre.
Otro modo de ser.

sábado, 6 de junio de 2020

William Carlos Williams


PARA DESPERTAR A UN ANCIANO


La vejez es
un vuelo de pequeños
pájaros chillones

que rozan
árboles desnudos
sobre un cristal de nieve.

Avanzan y retroceden
abofeteados
por un viento oscuro

¿Y qué?
Sobre ásperos tallos
se posó la bandada,

la nieve
se cubrió de cáscaras
de semillas rotas

y un agudo
rumor de plenitud
templó el viento.


Alda Merini


Canto de respuesta
Haber estado en ciertos lugares tristes,
cultivar fantasmas,
como dices tú, atento amigo mío,
no da derecho a creer que dentro
dentro de mí continúe la locura.
He seguido siendo poeta hasta en el infierno
sólo que yo buscaba de Eurídice
la casta sombra y no tengo más palabras...
Ésta, Franco, la tierna respuesta
a tu dilema: yo soy poeta
y poeta seguí siendo tras los barrotes;
sólo que afuera, sin casa y perdida
he continuado a mi pesar el canto
de la tristeza, y dentro de cada flor
de mi voz existe aún la esperanza
de que nada haya sucedido que devaste
mi surco de luz y haya perdido
la verdadera llave que me cierra a la verdad.


viernes, 5 de junio de 2020

Ángel Guinda


MORIR

Morir es no volver a estar
-a la misma hora-
en los mismos lugares,
con las mismas personas.
No aparecer, cada mañana,
como esa gran luz nueva
disuelta entre las cosas;
dejar interrumpidos los trabajos,
los viajes en punto muerto.
Ajenos a los mares y a los astros.
Morir es estar quietos, sordos,
ciegos, mudos, desaparecidos,
desconectados de todos y de todo,
de nosotros también;
no regresar a casa nunca más.
No emitir ya señales,
recibirlas tampoco.
Morir es no volver.


Eva García Madueño


Es en la memoria del agua
donde encuentro todas las respuestas.
Allí donde habita la luz
y el color se diluye
-despacio- entre las ondas.


jueves, 4 de junio de 2020

José Saramago

La imagen puede contener: 1 persona

«Vengo de lejos, lejos»


Vengo de lejos, lejos, y canto sordamente
Esta vieja, tan vieja, canción de rimas tuertas,
Y dices que la canté a otra gente,
Que otras manos me abrieron otras puertas:
Pero, amor mío, yo vengo a este paso
Y grito, desde la lejanía de los caminos,
Desde el polvo mordido y el temblor
De las carnes maltratadas,
Esta nueva canción con que renazco.


De "Poesía completa" Alfaguara Editores, 2005
Versión de Ángel Campos Pámpano

Pedro Javier Martín Pedrós.



ME NIEGO


Me niego a aceptar
que el color negro sea definitivo,
que las jaulas sean irrompibles
y que las semanas tengan solo
siete días.
Me niego a que los de arriba,
sean siempre de las mismas
familias,
que sigan empecinados en embotellar las
lágrimas de los más débiles
para venderlas en programas
televisivos de gran audiencia.
Me niego a la manipulación
colectiva,
con el pretexto de que el pueblo es cortito,
y que no saben disfrutar de la lluvia
bajo el mismo paraguas.
Me niego a morir cada día
sin mirar a las estrellas y
poder beber agua sin contaminar.
Me niego a hacerme mayor
sin juntar mis manos con los
licenciados en la universidad
de las calles.
Me niego a aceptar,
resignarme, a doblegarme,
por mi forma de andar y respirar.
Me niego a que la culpa se la
echen siempre a los más débiles
y desprotegidos.
Me niego, me niego y me niego
a vivir estas soledades,
en mi propia soledad.


Del libro: Poemas para la vida