martes, 8 de febrero de 2022

Antonio Pererira



ALBA


Por despertar cosido a tu costado,
cómo agradezco, amor, la madrugada.
Dios se nos da en la luz recién creada,
eterno Dios, oh, Dios recién creado.
Seguro y fiel estoy a tu costado,
vuelto del bronco sueño y de la nada,
y en tibia claridad sobre la almohada
pensando nazco, niño y sin cuidado.
Pues reposadamente y en secreto
me recreas en tus maternidades,
déjame perezoso en esta aurora.
Déjame, amor, bajo la manta quieto,
rehecho de sudor y de verdades
en tu naturaleza creadora.

lunes, 7 de febrero de 2022

Amalia Bautista



Al cabo, son muy pocas las palabras
que de verdad nos duelen, y muy pocas
las que consiguen alegrar el alma.
Y son también muy pocas las personas
que mueven nuestro corazón, y menos
aún las que lo mueven mucho tiempo.
Al cabo, son poquísimas las cosas
que de verdad importan en la vida:
poder querer a alguien, que nos quieran
y no morir después que nuestros hijos.

- Alicia Millán

 


Esta noche
alguien ha tenido que soñarme
-yo sola no enredo así las sábanas-
tengo la boca (...) los labios
como si alguien los hubiera usado
para hurgar en la felicidad

sábado, 5 de febrero de 2022

Josefa Das Dores Dores

 




No límpido silêncio da manhã

entre o orvalho e o balbuciar
dos primeiros raios
um bater de asas desperta os sons
ainda na quietude
o tempo de paciências urdido
nas rocas e nos fusos da vida
renova a linfa na hibernação
onde me acendo
com o seiva das palavras


@Josefa De Lima, In "A Seiva das palavras" - Caderno I


 

En el claro silencio de la mañana
entre el rocío y el balbuceo
de los primeros rayos
Una solapa de alas despierta los sonidos
todavía en la quietud
un tiempo de paciencia se agota
en las rocas y las esferas de la vida
Renovar la linfa en la hibernación
donde me ilumino a mí mismo
con el ahorrador de palabras


 

@Josefa De Lima, En "La Sabia de las Palabras" - Cuaderno I

Nicolás Corraliza



ECUADOR



Estamos dentro.
El corazón nos lo abriga
una música;
una margarita helada
en el compás del sí.
Fuera,
el viento gime
en los cristales.

viernes, 4 de febrero de 2022

Jose Antonio Fernandez Garcia



En calidad de hombre suplico un golpe
de mar en el costado, y como huérfano
de viñedos en los campos, reclamo
un trozo de papel donde esculpir
algún verso que otro. Porque presiento
que echar raíces a medio camino
del silencio es una ingratitud, no
ya al hambre, a esta condición de soberbio
mendigo, empeñado en desentrañar
a golpes de rimas algún indicio
donde encontrar sitio y descansar. Sí,
huir, caer como hoja en plenilunio,
en entera aridez, justo allá donde
el cielo se revuelve sobre sí
mismo, sin ser apenas firmamento.

Luis Cernuda

 


  












Donde habite el olvido


Donde habite el olvido,

En los vastos jardines sin aurora;

Donde yo sólo sea

Memoria de una piedra sepultada entre ortigas

Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje

Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,

Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,

No esconda como acero

En mi pecho su ala,

Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,

Sometiendo a otra vida su vida,

Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,

Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;

Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,

Disuelto en niebla, ausencia,

Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos; Donde habite el olvido.