viernes, 9 de mayo de 2025

Ángel Guinda

 







Tal vez vosotros sabéis


No sé, escucho himnos dentro de las lágrimas.
Tuve una casa con ventanas en el techo:
veía tiburones, cordilleras, trenes volar.
Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.
No sé bien qué es la paz:
llegué tarde a la guerra.
La tempestad está tras la montaña,
sobrellevo el estruendo de su luz.
Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.
Tiemblan mis pies
cuando retumba el eco del silencio,
no sé si las palabras tienen sangre.
Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.
No sé por qué se tambalea el vértigo
cuando miro las cúpulas,
pero noto en mi pecho borboteos de petróleo.
Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.
Mi país es un rompecabezas,
al más mínimo golpe se desvertebrará:
ya no tendré país.
Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.
Desde el avión veía sobre el mar
manadas de elefantes petrificados,
dromedarios tendidos, sombras de cocodrilos:
me dijeron que eran islas griegas.
Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.
Huyo, siempre huyo: acaso tras las puertas
que arrancan sus bisagras, sus cerrajas
y, a lomos de las llamas, corren irrefrenables
para aclamar a los ladridos del mar.
Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.
La poesía debe ser extrema,
estampido de mundos, abrazo de la pólvora,
escardar las tinieblas con antorchas,
trepanación de asombro y ebriedad.
Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.
Yo no sé qué preguntan al sol los limoneros.
Ignoro los secretos de las algas y de las medusas.
Tampoco sé si esto es un poema
o una pequeña galería de hormigas.
Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.


(de Caja de lava)

Pedro Javier Martín Pedrós.

 










Palabras frías,
distantes, incoloras,
mudas en el espacio.
sin luz propia,
rotas en medio del silencio
huyendo de la brisa
con olor  a torpeza.
Falsas caricias en los rincones
de tu cuerpo dolorido
y amaneceres  sin sentido.
Te afanas  en llenar
la casa de tus  sueños
en bonitos recuerdos
que justifiquen tu dolor.
No te sientas culpable,
abre tu  pecho   y  tamiza
que el cariño no  crece
a base de golpes camuflados
 y besos de cerámica.
-bonitos recuerdos en tus  manos-
El que te maltrata
llega siempre de puntillas
vacío de poesía.

Mar Marchante Ortega


 



El
deseo

El deseo es ese salvaje instinto de supervivencia en la trinchera de las sábanas.
El deseo es la saliva y el sudor de tu cuerpo derramándose en mi espalda.
El deseo es la cama desnuda y las ganas abiertas.
El deseo es el olor a tu tabaco en mis dedos.
El deseo es la penumbra
El deseo es tu boca en mi nuca...
Es la luz tras los párpados cerrados.
El deseo es tu cuello reduciéndose en mi pelo.
el deseo es la mano que retuerce el nudo del pañuelo
El deseo es la cintura y el grito,
el deseo es placer y es marcar con tu embestida el ritmo.
El camino que conquistas con caricias de labios y piel...
El deseo es tu voz en mi oído.
El deseo es el calor de tu boca en mi ombligo.
Y el eco de los gemidos en el somier.
Y el deseo eres tú, gimiendo conmigo.
El deseo es la piel que habito...
El deseo son tus dedos cayendo en cascada hasta mi abismo.
El calor que envuelve nuestros sentidos.
El deseo es vértigo y equilibrio
Húmedos perfiles que hacemos nuestros.
El deseo es caos y es delirio.
El deseo, es,
vivir a tientas el destino,
besar unos labios rojos,
locura atada de pies y manos
morder una clavícula.
lamer el espacio del pubis hasta el delirio.
El deseo es eso que tú enciendes conmigo.

domingo, 6 de abril de 2025

Gioconda Belli

 





AMO A LOS HOMBRES

Amo a los hombres
y les canto
Amo a los jóvenes,
desafiantes jinetes del aire,
pobladores de pasillos en las Universidades,
rebeldes, inconformes, planeadores de mundos diferentes.
Amo a los obreros,
esos sudorosos gigantes morenos
que salen de madrugada a construir ciudades.
Amo a los carpinteros
que conocen a la madera como a su mujer
y saben hacerla a su modo.
Amo a los campesinos
que no tienen más tractor que su brazo,
que rompen el vientre de la tierra y la poseen.
Amo, compasiva y tristemente,
a los complicados hombres de negocios
que han convertido su hombría
en una sanguinaria máquina de sumar
y han dejado los pensamientos más profundos,
los sentimientos más nobles,
por cálculos y métodos de explotación.
Amo a los poetas --bellos ángeles lanzallamas --
que inventan nuevos mundos desde la palabra
que dan a la risa y al vino su justa y proverbial importancia,
que conocen la trascendencia
de una conversación tranquila bajo los árboles,
a esos poetas vitales que sufren las lágrimas y van y dejan todo
y mueren para que nazcan hombres con la frente alta.
Amo a los pintores --hombres colores--
que guardan la hermosura para nuestros ojos
y a los que pintan el horror y el hambre para que no se nos olvide.
Amo a los solitarios pensadores
los que existen más allá del amor y de la comprensión sencilla,
los que se hunden en titánicas averiguaciones
y me atormentan día y noche ante lo absurdo de las respuestas.
A todos amo con un amor de mujer, de madre, de hermana,
con un amor que es más grande que yo toda,
que me supera y me envuelve como un océano
donde todo el misterio se resuelve en espuma.
Amó a las mujeres desde su piel que es la mía.
A la que se rebela y forcejea con la pluma y la voz desenvainadas,
a la que se levanta de noche a ver a su hijo que llora,
a la que llora por un niño que se ha dormido para siempre,
a la que lucha enardecida en las montañas,
a la que trabaja --mal pagada-- en la ciudad,
a la que gorda y contenta canta
cuando echa tortillas en la pancita caliente del comal,
a la que camina con el peso de un ser en su vientre
enorme y fecundo.
A todas amo y me felicito por ser de su especie.
Me felicito por estar con hombres y mujeres
aquí bajo este cielo,
sobre esta tierra tropical y fértil,
ondulante y cubierta de hierba.
Me felicito por ser y por haber nacido,
por mis pulmones que me llevan y me traen el aire,
porque cuando respiro siento que el mundo todo entra en mí
y sale con algo mío,
por estos poemas que escribo y lanzo al viento
para alegría de los pájaros,
por todo lo que soy y rompe el aire a mi paso,
por las flores que se mecen en los caminos
y los pensamientos que, desenfrenados,
alborotan en las cabezas,
por los llantos y las rebeliones.
Me felicito porque soy parte de una nueva época
porque he comprendido la importancia que tiene mi existencia,
la importancia que tiene tu existencia,
la de todos,
la vitalidad de mi mano unida a otras manos,
de mi canto unido a otros cantos.
Porque he comprendido mi misión de ser creador,
de alfarera de mi tiempo que es el tiempo nuestro,
quiero irme a las calles y a los campos,
a las mansiones y a las chozas
a sacudir a los tibios y haraganes,
a los que reniegan de la vida y de los malos negocios,
a los que dejan de ver el sol para cuadrar balances,
a los incrédulos, a los desamparados,
a los que han perdido la esperanza,
a los que ríen y cantan y hablan con optimismo;
quiero traerlos a todos hacia la madrugada,
traerlos a ver la vida que pasa
con una hermosura dolorosa y desafiante,
la vida que nos espera detrás de cada atardecer
--último testimonio de un día que se va para siempre,
que sale del tiempo y que nunca volverá a repetirse--
Quiero atraer a todos
hacia el abrazo de una alegría que comienza,
de un Universo que espera que rompamos sus puertas
con la energía de nuestra marcha incontenible.
Quiero llevarlos a recorrer los caminos
por donde avanza --inexorable-- la Historia.
Porque los amo quiero llevarlos de frente a la nueva mañana,
mañana lavada de pesar que habremos construido todos.
Vámonos y que nadie se quede a la zaga,
que nadie perezoso, amedrentado, tibio,
habite la faz de la tierra
para que este amor tenga la fuerza de los terremotos,
de los maremotos,
de los ciclones,
de los huracanes
y todo lo que nos aprisione vuele convertido en deshecho
mie1ntras hombres y mujeres nuevos
van naciendo erguidos, luminosos
como volcanes...
Vámonos
Vámonos 

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martes, 25 de marzo de 2025

Elsa López

 









Te morirás primero, ya lo sé.
No creas que me importa.
Me vestiré de gala,
con los tacones altos miraré las estrellas
y andaré por las plazas como si fuera fiesta.
Ya verás,
cuando te mueras
irán nuestros amigos al entierro.

Habrá ramos, ofrendas,
un latido de pájaro golpeará las ventanas
y el altar se hará añicos durante el ofertorio.
Yo me pondré las gafas de no querer mirarte,
las de mirar el mar y verlo a mi manera.
Escucharé tus versos,
aquellos que escribiste antes de yo leerlos,
seguiré las estatuas
y me vendrá tu llanto y el amor que no tuve.

¿Te imaginas, amor?,

tú allí, muerto, tan solemne y tan quieto,
y yo un bullir de rosas en los bancos del fondo.
Yo, de rojo vestida, trenzas negras mi pelo
y las manos muy blancas acariciando espejos
por donde te has mirado.
Sin una sola lágrima.
Oculta por la pena que siempre fuera mía.

Pensando en tus caricias
y el júbilo perfecto de una siesta de sol
que nunca llegaría.
¿Te imaginas, amor?
Tus nietos, tus parientes,
y en el último asiento una hermosa muchacha
iluminado el arco de sus blancas axilas
por la luz de tus ojos.

Vendrán los oradores y hablarán de tu ingenio,
de tus muecas feroces,
de las horas amables en que ocupabas sitios,
lugares acordados.
Hablarán de tus gestos, de tu bufanda oscura,
del inconstante deleite de tu boca,
del mar que te ocupaba los momentos felices.
Llorarán los acólitos, las vírgenes de plomo,
los ángeles de cera.
Y nunca sabrá nadie que me he muerto contigo.
Fotografía de Lucas MacGregor


Lucila sesma

 





Mañana limpia de agosto
que me lava la cara
con agua clara del manantial
y llega como un torbellino
irremediablemente a mi ventana
día a día, día tras día,
hasta el final de los días.


Eladio Orta,






mercedes tiene las piernas suaves como el coral
cuando le hago cosquillas en el manillar
se le humedece el piñón


mercedes es mi vida
con ella voy a todas partes

menos a cama -desgraciadamente-
pero que conste: más de una vez
nos hemos duchado juntos
y hemos insultado al conductor
que nos ha encharcado de agua hasta el cuello

cuando mercedes se ausenta
por un simple resfriado
o por un insignificante dolor de cabeza
o por un imprevisto pinchazo
la echo tanto de menos
que le escribo poemas
como a mis amores platónicos


mercedes lo es todo en mi existencia
igual me lleva de paseo
como me insiste
para que no llegue tarde
a una reunión
y hasta cuando llueve
me advierte
que no debo salir de casa


mercedes es un sol
me gustaría vivir con ella eternamente
espero que la columna no me lo impida
o que el ojo izquierdo no termine
con un parche pirata
y me retiren el carnet de ciclista




mercedes te quiero
no abandones a este postperdedor