lunes, 30 de octubre de 2023

Jaime Labastida



El júbilo se enciende
La memoria es una piel que tu recuerdo llaga,
una herida de torpe geometría,
es una carne, un nervio vivos.
Lacerada memoria donde el fuego
es la violenta agua apaciguada.
Miro así tu jadeo,
en ese mar, en esas olas me hundo.
Qué hermosa sed que nunca más se sacia,
qué agua: no apagas sino incendias.
Tu cuerpo resplandece con mi yesca;
tallo tu imagen de carbón
y es fósforo, sol, óxido el que brota
de esta chispa de luz.
Rescoldo quedan nuestros cuerpos y aluzamos
todo cuanto habita la pieza.
El júbilo se enciende.
De los cuerpos que se besan
viene este parto de la brasa.
Los objetos adquieren sus perfiles de gracia
y desdeñan la sombra.


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Mario Benedetti

 


"No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo."

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Marcos Ana



AUTOBIOGRAFÍA


Mi pecado es terrible;
quise llenar de estrellas
el corazón del hombre.
Por eso, aquí, entre rejas,
en veintidós inviernos
perdí mis primaveras.
Preso desde mi infancia
y a muerte mi condena,
mis ojos van secando
su luz contra las piedras.
Mas no hay sombra vengadora
corriendo por mis venas.
¡España! es sólo el grito
de mi dolor que sueña…

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Aída Acosta

 



Luna de abril en mi regazo
y en la almohada
todas las dudas
todas las lágrimas.
Uno cae al agua
como un susto espiral
y dibuja peces de tiza
para el recuerdo.
Tienen que ser estos zapatos de nieve
o el susurro verde del árbol
que descifra mi cuerpo
en filamentos de luz.
Tiene que ser este encuentro
un baño de azúcar
que disuelva el dolor
de no tenerte.
Ya aprendí a remendar
las heridas
pero no tengo hilo
y seguro
que esta luna de abril
es un beso sin nombre
y caeré al agua
y dibujaré peces de tiza
y calzaré zapatos de nieve
y abrazaré el susurro verde del árbol
y seré una luz abierta
que deja lunas de té en la taza
y duerme sola.

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viernes, 27 de octubre de 2023

Luis Cernuda



No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.
La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.
Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Auque sólo sea una esperanza
porque el deseo
es pregunta cuya respuesta nadie sabe.


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Patty Valladolid



Hoy ...
me vestí de perdón
recorría ...
cada milímetro de mi cuerpo
buscando alguna herida o
algún raspón ...
en silencio ...
me despoje de todo lo tóxico ,
besé mis manos ,
mis pies y mi cabello
y con la mirada ...
termine besando
lo que mi boca sedienta
no ha alcanzado .
Hoy ...
me vestí de perdón ...
me bañé con el elixir del amor ...
ungí bálsamo de paz a mi piel ...
y cada poro destilaba amor ...
cada milímetro de mi piel
destilaba bálsamo de miel ...
Hoy ...
me vestí de amor ...
de sensualidad ...
y no es casualidad ...
que la sensualidad
hoy ...
me va muy bien .

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miércoles, 25 de octubre de 2023

Lu Sesma






Después de varias semanas
de oscuridad,
hoy por fin, abro el armario
para guardar en él
todas mis gastadas vestiduras.
Las perchas se apelotonan en su barra
como los años recorridos.
Cojo la primera percha
y cuelgo en ella la angustia,
arrugada y descolorida
de tanto usarla.
En la segunda percha
cuelgo el miedo.
La coloco al fondo
para que me cueste encontrarla
la próxima vez que abra el armario.
Busco otra percha vacía
y cuelgo en ella las manías,
son muchas,
y tendré que comprar perchas nuevas,
así que, por el momento dejaré algunas fuera,
que todavía me pongo.
En la última percha
colgaré algún sueño perdido
que ya no me sirve.
Lo estiro bien,
con cuidado, con mimo,
por si tengo que volver a ponérmelo alguna vez.
Lo pongo entre las perchas
de la nostalgia y la infancia.
Sigo buscando más perchas vacías, quedan pocas
y me cuesta encontrarlas.
Descubro la percha donde hace meses colgué la ilusión.
Hoy me apetece ponérmela,
me queda bien, me encuentro guapa.
Cierro el armario
hasta la próxima vez.
Nunca me ha gustado
colocar los armarios,
seguiré otro día.

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