jueves, 4 de abril de 2024

Lucía Fernández Núñez



Poneos cómodas.
Habéis llegado
para quedaros.
Llevo tiempo esperando
que os instaléis en mi cara.
No pueden veros mis ojos,
pero el espejo no calla.
Viviréis sobre mis pómulos,
rodeadas de los surcos
que tallan
la piel que me cubre,
y que son cauces del llanto
cuando se ahoga el alma.
No os recibo con tristeza,
porque sois inequívoca señal
de que el paso del tiempo
no le es ajeno a mi cuerpo.
Sois la vida que he vivido
que a mi rostro se asoma
de pleno derecho.
Las bolsas de mis ojos
son dignas portadoras
de toda la sabiduría
que los años sembraron en ellas.
Envejezco. Lucía.

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Oscar Wilde

 

 



Mi voz


En este mundo inquieto, moderno, apresurado,
tomamos todo aquello que nuestro corazón deseaba -tú y yo,
y ahora las velas blancas de nuestro barco están arriadas
y agotada la carga del navío.
Por ello, prematuras, empalidecen mis mejillas,
pues el llorar es mi contento huido
y el dolor ha apagado el rosa de mi boca
y la ruina corre las cortinas de mi lecho.
Pero toda esta vida atiborrada ha sido para ti
solamente una lira, un laúd, el encanto sutil
del violoncello, la música del mar
que duerme, mímico eco, en su concha marina.

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Benita María Paredes Rivas

 




 Afirmaciones


Me despierto en la quietud de la madrugada 

solo el trino de los pájaros y el viento meciendo las almas, 

los sueños, en la sinfonía matutina encuentro las respuestas a mis preguntas, 

me sanas mis heridas 

o mi maravilloso creador como rocío 

cayendo lentamente en mis hojas que

se desliza hasta caer en mis raíces, 

agua fresca que lava, llevándose todo el hollín.

No quiero volver atrás ya no soy la misma criatura 

que gemía en el desierto con púas

incrustadas en mi dermis, 

esa esquiva niña tímida que corría por abrigo, 

ya no sentirá dolor ni temor, 

no puedo anhelar más que tu profunda misericordia en mi existencia, 

desde que vi tu verdad

y la luz no se fue más he conocido el sosiego, 

he conocido el perdón.

Es tan lindo escucharte 

en las pequeñas cosas que me regalas, 

me asombra tu gracia, 

siento que no soy digna de tanto amor, 

ni de tu perdón, pero la certeza de ser tu hija reafirma lo que soy.

Ese ser hambreado no habita más en mí, 

me he vuelto un bebé que se alimenta cada día de tus

palabras que se vierten en hechos palpables en mi realidad.


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Marta Pumarega Rubio

 



 
A veces me hago poco

y como los presos descuento días,
tacho lunes y meses enteros.
Dibujo salidas, puertas y ventanas,
resto importancias,
me visto de trabajo,
de la saliva para poner sellos,
de bandera sin tierra,
de mujer sin techo.
A veces me hago poco
y, como quien se muere,
me quedo sin palabras.
Antónimo de cobijo

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martes, 26 de marzo de 2024

José Emilio Pacheco



Indeseable

No me deja pasar el guardia.
He traspasado el límite de edad.
Provengo de un país que ya no existe.
Mis papeles no están en orden.
Me falta un sello.
Necesito otra firma.
No hablo el idioma.
No tengo cuenta en el banco.
Reprobé el examen de admisión.
Cancelaron mi puesto en la gran fábrica.
Me desemplearon hoy y para siempre.
Carezco por completo de influencias.
Llevo aquí en este mundo largo tiempo.
Y nuestros amos dicen que ya es hora
de callarme y hundirme en la basura.

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domingo, 24 de marzo de 2024

Wendy Cope






Apenas editada en castellano, Wendy Cope es una de las poetas inglesas contemporáneas más reconocidas internacionalmente: su delicado sentido del humor y su tierna mirada sobre el mundo cubren de blancura sus palabras. Hoy reproduzco La naranja, de Wendy Cope.


La naranja, de Wendy Cope
Este mediodía compré una gran naranja —
su tamaño nos hizo reír a todos.
La pelé y la compartí con Robert y Dave —
cada uno tomó un cuarto y yo me comí la mitad.
Esa naranja me hizo feliz del mismo modo
en que las cosas ordinarias consiguen hacerlo
últimamente. Hacer algunas compras. Dar un paseo por el parque.
Cosas que implican paz y tranquilidad. Algo nuevo para mí.
El resto del día transcurrió tranquilamente.
Cumplí con cada tarea de mi lista
las disfruté y dispuse de algo de tiempo libre.
Te quiero. Me alegro de estar viva.

Traducción de Adrián Viéitez.

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martes, 19 de marzo de 2024

Susan Ene



Tengo guardada
en un frasco
arena del Sáhara,
un arcoiris en mi lámpara, unas veinte latas vacías
de galletas de mantequilla y...mis letras.
Tengo flores de colores para tartas que no he hecho y moldes de silicona para magdalenas
En un tupper guardo lluvia
y...mis escritos.
Tengo promesas que rompieron,
archivadas en la memoria
y en mi retina,
de trabajo,
de amores mentideros
y...mis versos.
Tengo un abanico rojo
que espera,
la paciencia de una santa, la alegría en mi puerta,
la soledad en esta ventana, el ruido, la esperanza,
una sanción injusta,
helados de chocolate,
bombones,
malos vientos,
risa fingida (a veces)
una pastilla diaria
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