sábado, 30 de diciembre de 2017

Margaret Atwood


POEMA NOCTURNO

No hay nada que temer,

es sólo el viento
que ahora sopla hacia el este, es sólo
tu padre..........el trueno
tu madre..........la lluvia
En este país de agua
con su luna ocre y húmeda como un champiñón,

sus muñones ahogados y sus pájaros largos
que nadan, donde crece el musgo
por todo el tronco de los árboles
y tu sombra no es tu sombra
sino un reflejo,
tus padres verdaderos desaparecen
al bajar la cortina
y quedamos los otros,
los sumergidos del lago
con nuestras cabezas de
oscuridad
de pie ahora y en silencio junto a tu cama...
Venimos a arroparte
con lana roja,
con nuestras lágrimas y susurros distantes.
Te meces en los brazos de la lluvia,
el arca fría de tu sueño,
mientras aguardamos, tu padre
y madre nocturnos,
con las manos heladas y una linterna muerta,
sabiendo que somos solamente
las sombras vacilantes que proyecta
una vela, en este eco
que oirás veinte años más tarde.

Foto de Annedore schreiber

Nicolás Corraliza






VITAE 3.0



No estamos solos.

El mundo no pude estar gobernado
por esta mediocre sucesión
de turbias primaveras.

Está cansado Dios
y
la maldad

campa a sus anchas
descansadas.

Somos nosotros
volviendo del mañana
de la razón,

cuando nadie
imaginaba que despertaríamos.




La imagen puede contener: texto

viernes, 29 de diciembre de 2017

Victor Manuel Guzmán Villena






Coloreando las sombras

Quiero pintar con los lápices del arco iris



mi felicidad de los recuerdos


en descubrir tu tierra prometida


que me condujo a conocerte


seducirte y amarte.


Desde tu pasión y acción dirigías


la ceremonia del deseo carnal


en el paraíso tangible de los pensamientos y la piel


donde el amarte es la mayor complacencia


y la muerte la mayor abstinencia.

Gloria Fuertes










NO PERDAMOS EL TIEMPO


Si el mar es infinito y tiene redes,

si su música sale de la ola,

si el alba es roja y el ocaso verde,

si la selva es lujuria y la luna caricia,

si la rosa se abre y perfuma la casa,

si la niña se ríe y perfuma la vida,

si el amor va y me besa y me deja temblando

¿Qué importancia tiene todo eso,

mientras haya en mi barrio una mesa sin patas,

un niño sin zapatos o un contable tosiendo,

un banquete de cáscaras,

un concierto de perros,

una ópera de sarna?

Debemos inquietarnos por curar las simientes,

por vendar corazones y escribir el poema

que a todos nos contagie.

Y crear esa frase que abrace todo el mundo;

los poetas debiéramos arrancar las espadas,

inventar más colores y escribir padrenuestros.

Ir dejando las risas en la boca del túnel

y no decir lo íntimo, sino cantar al corro;

no cantar a la luna, no cantar a la novia,

no escribir unas décimas, no fabricar sonetos.

Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso,

gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo

debajo de las latas con lo puesto y aullando

y madres que a sus hijos no peinan a diario,

y padres que madrugan y no van al teatro.

Adornar al humilde poniéndole en el hombro nuestro verso;

cantar al que no canta y ayudarle es lo sano.

Asediar usureros y con rara paciencia convencerles sin asco.

Trillar en la labranza, bajar a alguna mina;

ser buzo una semana, visitar los asilos,

las cárceles, las ruinas; jugar con los párvulos,

danzar en las leproserías.


Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos,

que al corazón le llega poca sangre.


de Antología y poemas del suburbio, 1954

jueves, 28 de diciembre de 2017

Julia Gutiérrez




Yo no sirvo para poner floreros
en la mesa ni coser dobladillos
porque ciertas reglas lo dicten,
no sé cocinar ni recordar
que a las dos cierra la panadería,
no sé estar atenta en una conversación
sobre lo que ha subido el agua,
tampoco hacer planes para echarle migas
a los patos del estanque los domingos.

Yo me fumo los días y escribo poemas,
no quiero relojes ajenos que me recuerden
que llego tarde a mi propia vida,
voy manteniendo el equilibrio
entre el arranque de ira y la paciencia
en el atasco que conduce al hastío
de ser adulta camino del trabajo.

A mí no me gusta madrugar
me gustan las madrugadas,
me dejo los paraguas en los bares,
me apunto al penúltimo whisky de la noche
mientras dejo fluir mis emociones
y a veces me quedo en punto muerto
en el momento más crítico.

Yo sé estar sola pero también
echar de menos que me recuerden
que se me olvidan las llaves.
No sé mantener la esperanza
ante la certeza de una puerta cerrada
ni sé retener a nadie a mi lado:
los rehenes no me gustan
ni los rompecorazones.

Algunos días mi cabeza es un globo de helio
enganchado en una nube
pero todos los días silbo canciones en el coche
manteniendo el tipo ante las imposturas
consciente del precio de la vida
siendo fundamentalmente mía
dentro de mi desastre.



Imagen: Johan Fournier 





MARIA PAZ MARTINEZ GAMBOA

Al despertar






Las madrugadas tienen un hálito de misterio,
poco se de ellas
quizás
conozcan cada respiro
de este tejido humano que se contrae
ante la luz de ajenos intereses.

La conciencia que me llega de sus albores
me deja en el espíritu
el enorme vacío de una década
forjado a golpes
sucesivo mazo de los desencantos
que desgajan la entraña
arrojando nostalgia
a la mirada.

Pero la aurora ha de intimar con los sueños,
es madeja y aguja del sentimiento
y la palabra
el hilo de luz
que zurce las heridas,
advirtiendo el color de los labios
fruncidos de brisas
conjeturas
de la soledad del alma.

Oír recitar el verso matutino
en cada  trama de la carne viva,
inscribe el drama que bulle en la memoria
y señala las huellas   
de ese dogma que cae para siempre. 

Ramón Llanes









 AMIGO MUNDO





Amigo mundo

te cambio tu fusil por estos versos,

te cambio tu almanaque de terror

por la ternura de cualquiera de mis besos,

te cambio tu metralla y tu valor

por una tarde de lluvia en la ventana de mi pueblo,

te cambio el malestar de tu misión

por la paz que se cuida en mi respeto.

Amigo mundo,

te cambio tus bombas de combate, tu camión,

tu uniforme, tu trinchera, tu bastón,

por la concordia cálida de mis credos,

te cambio todo el hambre de tu sinrazón

por un rato de música, por un silencio,

por una melodía en do menor

que cantamos todos aquí al estar contentos,

te cambio tu himno por mi canción

o tu escopeta de matar por mi cuaderno

donde escribo de mi y de los nuestros,

te cambio tu odio y tu aspecto de invasor

por la mejor historia de los hombres buenos,

te cambio tu discordia por mi pasión

y tus guerras te cambio por mi afecto,

te cambio las desigualdades, te cambio tu decisión

de proteger menos a los más honestos,

de descuidar tanto al corazón,

de fomentar la miseria, de desterrar lo cierto,

de consentir a capricho que el error

sea la bandera más insultante de este tiempo.

Amigo mundo,

te invito a un minuto de Paz y otro de amor

y si me aceptas, mi alma entera te la entrego

para que con ella cambies siempre de opinión

y contigo todas las esperanzas alcancemos

y  esta utopía posible tendrá el color

del sentido más humano de todo nuestro universo.