miércoles, 13 de octubre de 2021

Laura Villanueva Guerrero



Se hace de noche
y vuelves a no estar
en mis dedos.
Enjaulo los tigres
detrás, en el patio,
y cierro
la cancela.
Dentro de la casa
se oye un silencio
de luz,
la realidad,
la distancia.
Los lunes me quedan
grandes
por tanto vacío.
Luego pasan los días
y soy más torpe
en la rutina de olvidarte.
Hago la cena, cualquier
cosa,
y pienso en ti
apoyada en la encimera,
mirando el reloj,
por si le hubieras adelantado
la hora a la existencia
y aparecieras de repente,
como sucede en algunos
sueños,
sin esperarlo.

lunes, 11 de octubre de 2021

GLORIA BOSCH MAZA



Barrio Chino


Viví la infancia en una planta baja
en pleno Barrio Chino
en medio de dulces y lecheras
interrogantes y ojeras.
Un gato negro se paseaba entre mis piernas
mientras yo, con un lápiz mordido,
jugaba con un poema.
Algunas tardes merendaban en casa
clientes diferentes
mendigos, prostitutas, travestidos
-buena gente-
otras, me sentaba en una silla baja
para ver como la vida, vestida de rojo,
se paseaba contoneándose por la acera.
Ahora vivo en un quinto sin ascensor
-he mejorado-
tengo palomas en la azotea
y un día invité a la vida a que subiera.
“Una llamada tuya bastará para sanarme”

Jorge Urrutia




Huida

Son diecisiete días. No adivina
que las bonanzas nunca son eternas.
Perderá el agua dulce. Rodarán
los pellejos de vino.
De nada servirán las diecisiete noches
mirando a las estrellas, ni la filosofía,
barata,
que el amplio mar sugiere.
Los troncos de la balsa fijó en cuatro jornadas.
Un abrazo fugaz. Un beso. Despedida
de un hermoso paréntesis, un lapso
en la vida o la muerte.
No preveía nadie el fin de la bonanza,
la huida de la paz, de la sonrisa el luto.
Agua, sudor y hierro en la firmeza,
el ciego sol, el alma dura apenas.
Las cosas, al fin y al cabo,
son como son las cosas. Simplemente.

Amalia Bautista



Para ti nunca fui más que un pedazo
de mármol. Esculpiste en él mi cuerpo,
un cuerpo de mujer blanco y hermoso,
en el que nunca viste más que piedra
y el orgullo, eso sí, de tu trabajo.
jamás imaginaste que te amaba
y que me estremecía cuando, dulce,
moldeabas mis senos y mis hombros,
o alisabas mis muslos y mi vientre.
Hoy estoy en un parque, donde sufro
los rigores del frío en el invierno,
y en verano me abraso de tal modo
que ni siquiera los gorriones vienen
a posarse en mis manos porque queman.
Pero, de todo, lo que más me duele
es bajar la cabeza y ver la placa:
«Desnudo de mujer», como otras muchas.
Ni de ponerme un nombre te acordaste.

Julio Cortázar.



Si de tu boca no sé más que la voz
y de tus senos sólo el verde o el naranja de las blusas,
cómo jactarme de tener de ti
más que la gracia de una sombra que pasa sobre el agua.
En la memoria llevo gestos, el mohín
que tan feliz me hacía, y ese modo
de quedarte en ti misma, con el curvo
reposo de una imagen de marfil.
No es gran cosa ese todo que me queda.
Además opiniones, cóleras, teorías,
nombres de hermanos y de hermanas,
la dirección postal y telefónica,
cinco fotografías, un perfume de pelo,
una presión de manos pequeñitas donde nadie diría
que se me esconde el mundo.
Todo lo llevo sin esfuerzo, perdiéndolo de a poco.
No inventaré la inútil mentira de la perpetuidad,
mejor cruzar los puentes con las manos
llenas de ti
tirando a pedacitos mi recuerdo,
dándolos a las palomas, a los fieles
gorriones, que te coman
entre cantos y bullas y aleteos.

Paola Ferrari




 Hojas sin tinta.

Ya se me durmieron los versos
Solo me quedan hojas sin tinta
El sueño
La distancia, tus manos.
Ya se me ha roto la dicha
La incertidumbre
La maraña, el malentendido
Llevo en mis bolsillos
Una esperanza truncada
Hecha de soñarte
Con lenguaje de palabras y tacto
Y dos miradas perdidas
Llevo un corazon hambriento
Deseoso
Insatisfecho
Y un alma desahusiada
Esperando tu nombre
En la breve comisura de mis labios
¿Sera que la lluvia dejo tus besos bajo la puerta y la tormenta me nubla?
Sera que no puedo sentir tu latido en el agua que me vive, en la sed que me alimenta?
Dime... ¿porque siempre estas tan lejos cuando mas te necesito?
Preguntare al alba, de tus sueños
Se que bajo tus parpados
Aun puedes respirarme
Aunque las hojas se duerman sin tinta
Aunque mis labios se mueran de espera
Aunque mis letras ya no te necesiten...

Fuentes profanas.

Gema Cepeda





 No sé si hacemos el amor o

el amor nos hace a nosotros.
Sábanas blancas al sol ondean
por un murmullo machacado.
¡Cuentámelo al oído!
Aviso que las sardinas tienen más
agallas que algunos sentimientos.
Polvo de estrellas hacen migas
en una noche en pañales.
No todos besan igual, ni todos
los besos saben a frambuesa.
Humedad cristalina en
cada trozo de recuerdo.
No tengas temor a entregar el alma.
Se busca una eternidad en las costillas.
Llorar y llorar, limpiarse las lágrimas
y volver a sonreír.
Aferrarse al último halo de un sueño intacto.
Sesgar la herida para que vuelva a sangrar.
Tierra, fuego, oxígeno, luz y serotonina.
Salvando reos fugados de la
prisión de la pasión.
Se lustran las aldabas que abren
las llagas de un mutismo voluntario.
De los corazones salen voces,
de los lagos cisnes.
Los ilustrados escriben poesía
sobre unos pergaminos
tan especiales que
no se encuentran en ningún libro.
Un hombre y una mujer.