viernes, 10 de febrero de 2023

Antonio Gala



Te tomaré la mano.
Te mostraré mi fracasada geografía.
Aquí solía estar mi pensamiento;
aquí, mi corazón —te diré—,
que tanto se ha excedido.
Esta era mi cintura,
que supo el nombre de las constelaciones.
Y este, mi anhelo,
que esperaba y que desesperaba.
Desde el Sur te lo digo.
Desde el Sur mismo que echo en falta hoy.
Vuelve si puedes: aquí está la verdad
siempre que tú la traigas con tus alas.
Como en mi fracasada geografía,
batida por un aire adolescente
y un sol despótico y una indecisa agua
y una vaga promesa de fortuna…
Aquí solía estar mi pensamiento.
Y aquí, mi corazón.
Búscalos tú. Deséalos con los tuyos,
y acaso los encuentres.
Si es así, aduéñate de ellos: no lo dudes…
Estas laderas fueron
satinadas, recientes, terrenales…
Estas zonas sombreadas
ardían… Estas luces, que apenas brillan,
regían la llegada de las proas,
e inolvidable música vertía su latido…
Ya todo se ha olvidado;
pero búscalo. Deséalo, renuévalo,
invéntalo de nuevo…
Porque casi es de noche.
Desde el Sur te lo digo.
Ese Sur que tampoco existe ya…
Recuérdalo, ángel:
el Sur y yo solo en ti pervivimos.
Tú eres el responsable de nosotros.

Mario Benedetti



Como árboles
Quién hubiera dicho
que estos poemas de otros
iban a ser
míos
después de todo hay hombres que no fui
y sin embargo quise ser
si no por una vida al menos por un rato
o por un parpadeo
en cambio hay hombres que fui
y ya no soy ni puedo ser
y esto no siempre es un avance
a veces es una tristeza
hay deseos profundos y nonatos
que prolongué como coordenadas
hay fantasías que me prometi
y desgraciadamente no he cumplido
y otras que me cumplí sin prometérmelas
hay rostros de verdad
que alumbraron mis fábulas
rostros que no vi más pero siguieron
vigilándome desde
la letra en que los puse
hay fantasmas de carne otros de hueso
también hay los de lumbre y corazón
o sea cuerpos en pena almas en júbilo
que vi o toqué o simplemente puse
a secar
a vivir
a gozar
a morirse
pero además está lo qe advertí de lejos
yo también escuché una paloma
que era de otros diluvios
yo tambén destrocé un paraíso
que era de otras infancias
yo también gemí un sueño
que era de otros amores
asi pues
desde este misterioso confín de la existencia
los otros me ampararon como árboles
con nidos o sin nidos
poco importa
no me dieron envidia sino frutos
esos otros están
aqui
sus poemas
son mentiras de a puño
son verdades piadosas
están aqui
rodeándome
juzgandome
con las pobres palabras que les di
hombres que miran tierra y cielo
a través de la niebla
o sin sus anteojos
también a mí me miran
con la pobre mirada que les di
son otros que están fuera de mi reino
claro
pero además
estoy en ellos
a veces tienen lo que nunca tuve
a veces aman lo que quise amar
a veces odian lo que estoy odiando
de pronto me parecen lejanos
tan remotos
que me dan vértigo y melancolía
y los veo minados por un duelo sin llanto
y otras veces en cambio
los presiento tan cerca
que miro por sus ojos
y toco por sus manos
y cuando odian me alegro de su rencor
y cuando aman me arrimo a su alegría
quién hubiera dicho
que estos poemas míos
iban a ser
de otros.

miércoles, 8 de febrero de 2023

Concha García



Momento en junio
Se van.
Hacen cloc clac, como si chocaran.
Crujen dentro y fuera del agua,
están en otra parte: vuelan.
No hay números infinitos
sólo los que dividen unidades.
Mi mejor chaqueta para el espectáculo.
Tú estabas más vieja. No es la edad,
sino las señales. ¿Averiguaste dónde
en qué lugar se forman?
Una dentro de otra, como gemelas,
son agujeros en una vida llana
que pretende altibajos sin emociones.
Parecías una laguna sin vida interior
cuyas ondas te daban un semblante
de ninfa poco aureolada.
Yo me convertí en la pesadilla
y hacía ruido cuando me movía,
hacía clong-clong, y se alejaba
todo lo que tenía ganas de acercarse.
Formé una ladera de restos
como cuando subes a una loma
y encuentras una incineradora de basura
cuyas cimas se dibujan
porque varias gaviotas te inquietan
alineadas sobre los plásticos.
Recordé cómo llegué aquí
y mis pies crecieron. Cómo
no haber llegado. Me fui acercando
a un presente que estuvo presente.

Antonio Pererira



ALBA


Por despertar cosido a tu costado,
cómo agradezco, amor, la madrugada.
Dios se nos da en la luz recién creada,
eterno Dios, oh, Dios recién creado.
Seguro y fiel estoy a tu costado,
vuelto del bronco sueño y de la nada,
y en tibia claridad sobre la almohada
pensando nazco, niño y sin cuidado.
Pues reposadamente y en secreto
me recreas en tus maternidades,
déjame perezoso en esta aurora.
Déjame, amor, bajo la manta quieto,
rehecho de sudor y de verdades
en tu naturaleza creadora.

Fabiola Rubio



Esta noche quiero desatar lentamente los rescoldos
de los besos dejados en la recámara de mis deseos...
Una petición recorre mi mente,
baja a mi boca
y reseca mi garganta...
Sensualidad de efecto, se llama.
Ahora no me cabe género de duda que me gusta llegar de la tierra hasta tu cielo, desatando nudos
lentamente con mis dedos.
Tuyo es mi cáliz
tuya la fuerza de mi semilla
para que todo marche
y vaya y vuelva.
También se necesitan tus manos
el súbito presagio
que nos acerca al rito
de entregarnos.

Eva García Madueño



Aprendí a mantener el vuelo,
enraizar mis pies
en la madre tierra,
a sentirme completa y mía.
Encontrar el cobijo
en unos versos,
agradecer las maravillas
de la vida,
sostener la mirada tibia,
apreciar unas manos que desean
compartir con las mías
su plenitud.

Paola Ferrari



...es que no queda descanso en mis versos
me urges
extrañamente me urges
no hay espacio de mi cuerpo
sin vos ni tus manos
No hay nada
Mientras mis dedos se aferran
al cigarro que te fuma y no quiere exhalarte
yo me acerco a tu caricia de humo
a tu piel descalza y fervoroza
a tu voz con mi nombre
y tus labios
rogando
Junto las plegarias y te encuentro
acariciando el alud de deseo
que sin absorbernos
nos mata y nos vive
uno en el otro
como raíces voraces
como irracionales sin mas fé
que un nosotros
en esta guerra milenaria
solo de dos
es entonces
cuando empiezo a
evaporarme...